Los pros y contras de las verduras congeladas

verduras congeladas ventajas y desventajas

¿Alguna vez te has preguntado si hay una gran diferencia entre las verduras congeladas que venden en el supermercado y las frescas que encuentras en el mercado? Evidentemente no son lo mismo, pero las verduras congeladas son mucho más saludables de lo que creemos. Es más, en algunos casos su aporte nutricional será superior al de las verduras frescas, aunque no podemos olvidar que el sabor no será igual, y ese es un aspecto importante. Analicemos los pros y contras de las congeladas.

A favor de las verduras congeladas

Lo primero que debes saber es que las verduras congeladas mantienen intactas sus propiedades, ya que se recogen en su punto de maduración óptimo, cuando más nutrientes contienen; y se congelan al instante. La ultracongelación les permite conservar intactos sus nutrientes, ya que no se produce ninguna reacción que las altere. Esto hace, entre otras cosas, que se puedan conservar durante un largo periodo de tiempo y que cuando te las vayas a comer conserven la misma textura y ese color tan llamativo que tenían cuando las congelaron.

Además, las verduras congeladas no llevan conservantes. El frío es suficiente para conservarlas, así que no hace falta recurrir a los aditivos. Tampoco llevan sal. El proceso de congelado es simple: las verduras se recogen del huerto, y e la fábrica se lavan, se escaldan y se ultracongelan a unas temperaturas por debajo de los -20ºC. En ningún momento se les añade ningún tipo de conservante; y el hecho de que se congelen ya limpias y escaldadas impide el crecimiento de microorganismos que puedan dañar a la verdura o a tu propio organismo cuando las comas.

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Otro aspecto a favor de las verduras congeladas es la comodidad que suponen para el consumidor. Ya nos llegan limpias, peladas y cortadas, asó que lo único que tendrás que hacer es cocinarlas. Te ahorrarás la parte más laboriosa de las verduras frescas, como el lavado o el corte, con la seguridad de que el alimento está en perfecto estado. Evidentemente no tendrás que volver a lavar las verduras, por mucho que todavía haya gente que así lo crea. Tampoco generan ningún desperdicio, y hasta los menos cocinillas pueden disfrutar de ellas sin problemas.


En contra de las verduras congeladas

Como ves, las verduras congeladas tienen un montón de ventajas aunque también encontramos algún punto débil. Probablemente el más destacado sea el sabor. Una verdura fresca, recién cogida del huerto o de proximidad siempre será mucho más sabrosa que una verdura congelada, ya que el hándicap más destacado que tienen es la pérdida de sabor.

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El otro punto débil es que nos limitan, y mucho, a la hora de cocinarlas. Las verduras frescas nos permiten ser más creativos con nuestros platos, evitando la monotonía en la que muchas veces caen las verduras.

Cómo descongelar verduras

Esa limitación a la hora de cocinar las verduras congeladas se debe, precisamente, al proceso que seguiremos para descongelarlas. Basta con zambullirlas en una olla con agua hirviendo y un poco de sal. Esperaremos a que el agua vuelva a hervir, y en la mayoría de casos se necesitarán unos 8 minutos para que estén listas para comer. Hay excepciones como las espinacas, que con un par de minutos hirviendo tienen suficiente. Lo que nunca debes hacer es descongelar las verduras antes de cocinarlas, ya que al romper la cadena de frío perderán sus nutrientes.

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Ya no tienes excusa para ignorar las verduras congeladas. Además, su fecha de caducidad suele ser bastante lejana, y aún así podemos comerlas cuando la superemos, aunque habrán perdido algunas propiedades. Recuerda que las verduras, frescas o congeladas, son imprescindibles en una dieta sana y equilibrada, y te ayudarán a reforzar las defensas y a prevenir enfermedades y problemas de salud de todo tipo.