¿Qué hay de cierto en los alimentos light?

Desde la televisión, el cine, las revistas, incluso en la propia calle, con vallas gigantescas y anuncios que es imposible obviar, estamos recibiendo constantemente el mensaje de que debemos estar perfectos, cuidar nuestro cuerpo para lucir esbeltos y estupendos en todo momento, aunque eso conlleve sacrificios, como dejar de comer eso que tanto nos gusta. Hace tiempo que la industria alimentaria quiso abrir un nuevo campo para permitir a cualquier persona comer lo que quisiera sin los remordimientos de estar ganando muchas calorías. Eran los alimentos light, productos supuestamente mucho más sanos que los alimentos normales.

Se entiende como light la versión de un alimento o bebida que contiene un bajo aporte de calorías, azúcares o grasas. Cuando se habla de 0%, en realidad se hace referencia a un aporte muy bajo, inferior a los 5 g por porción, o a las 5 calorías. Un aporte nimio que hace que estos alimentos bajos en calorías sean mucho más deseables para aquellas personas preocupadas por su peso. Pero, ¿de verdad funcionan? ¿Es lo mismo para nuestro organismo tomar una bebida light que la versión “normal” de dicho refresco? ¿Se consigue bajar de peso con una dieta basada en alimentos de este tipo?

Mitos y realidades sobre los alimentos light

Existen muchísimas leyendas urbanas en torno a los alimentos bajos en calorías y grasas, que van de un extremo a otro, desde que son la panacea para poder adelgazar hasta aquellos que aseguran que pueden ser incluso más perjudiciales que las versiones completas de los productos. Y como suele pasar, la realidad se encuentra en un punto intermedio. Es decir, los alimentos light funcionan bastante bien en determinadas condiciones, para aquellos que busquen rebajar en cierta manera su ingesta de calorías diarias, siempre que tengamos en cuenta que la cantidad es casi más importante que las calorías por porción.

Nuttadol Kanperm || Shutterstock

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Y es que existen versiones light de alimentos en el mercado que tan solo bajan un 30 o un 40% las calorías del producto original. Eso significa que si nos comemos dos porciones de ese producto light ya estaremos ingiriendo más calorías que con una sola porción del producto original. Este tipo de cosas hay que tenerlas muy en cuenta, así como la necesidad que tiene nuestro organismo de ingerir grasas y azúcares, sobre todo naturales, que son necesarios para un correcto funcionamiento de nuestro cuerpo. Tratar de evitarlas y desterrarlas de nuestra dieta a base de comer solo alimentos light no suele ser una buena solución, ya que puede provocarnos graves trastornos digestivos.

Para reducir las calorías, los azúcares o las grasas de un alimento y convertirlo en light, la mayoría de empresas utilizan sucedáneos o sustitutivos, como edulcorantes y grasas artificiales, que también conllevan sus riesgos, más allá de que efectivamente logran disminuir el aporte calórico en el alimento. De hecho, uno de los mejores consejos sobre este tema es intentar hacer nuestros propios alimentos light en casa, cuidando la cantidad de azúcar o aceite que ponemos en nuestros platos, para así controlar mejor las calorías. Y todo de forma natural.

Minerva Studio || Shutterstock

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En definitiva, los alimentos light pueden funcionar como una ayuda para aquellas personas que busquen perder peso reduciendo su consumo diario de calorías. Debemos, eso sí, fijarnos bien en el etiquetado de cada producto, huyendo todo lo posible de los conservantes más nocivos o de sustitutivos que puedan ser peligrosos. Buscaremos la versión light de los alimentos que nos gusten mucho y no queramos quitar de nuestra dieta, pero que no son precisamente sanos. Sin embargo, la mejor recomendación, sobre todo con los refrescos azucarados, es cambiarlos por agua o zumos naturales, evitando por completo incluso las versiones light y zero de estos productos.