Cómo cocinar las palomitas de maíz para que sean sanas

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Existen algunos alimentos que siempre han sido considerados como perjudiciales, casi por tradición o por costumbre, ganándose una mala fama que en muchos casos en inmerecida. La mayoría de esos alimentos, sin embargo, han seguido consumiéndose sin ningún tipo de reparo, desde la comida rápida de las cadenas de hamburgueserías hasta el propio alcohol, con los efectos secundarios que todos conocemos. Sin embargo, hay otros que tienen esta mala fama sin merecerlo, como las palomitas de maíz, uno de tantos alimentos que es saludable por sí mismo, pero si ha pasado un proceso de manufactura se vuelve perjudicial.

Las palomitas de maíz no son más que granos de este cereal, en algunas variedades especiales del mismo, que tienen la capacidad de explotar si se les tuesta o se les expone al calor durante un tiempo determinado, produciéndose el efecto de romperse la cáscara del grano y, a causa de la humedad interna, expandirse su interior en una forma esponjosa y blanca. Este sencillo proceso solo requiere de calor, en muchas ocasiones, y a veces también de aceite vegetal o mantequilla, y parece cien por cien natural. ¿Qué es lo que hace perjudicial a las palomitas, entonces?

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¿Por qué son malas las palomitas de maíz?

La raíz del problema está en el procesado del alimento para que se conserve mejor y en los aditivos que solemos encontrar en todas las palomitas que han sido preparadas para comercializarlas, ya sean en grano, como podemos encontrar en muchos paquetes de cualquier tienda de alimentación, para “explotarlas” en casa, o ya estén explotadas y vengan directamente así en el propio paquete. Como norma general, estas palomitas suelen llevar aditivos como conservantes, que pueden llegar a ser perjudiciales para nuestro organismo en ciertos niveles, y también una gran cantidad de sal, excesiva en la mayoría de los casos, por no hablar de las calorías que se suman al darle el toque de mantequilla, para intensificar su sabor.

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Sin embargo, tenemos también la opción de hacer estas palomitas en nuestra propia casa, pero no como siempre lo hemos hecho, comprando un paquete de granos que ya han sido procesados y cuentan con todas las desventajas que hemos puesto arriba.

Pasos para cocinar las palomitas de maíz de forma sana

Debemos comprar estos granos especiales directamente en una semillería o una tienda por el estilo, cien por cien naturales, para llevarlos a casa y allí poder cocinarlos como es debido, no en el microondas, sino en una sartén y cuidando siempre de ponerle la cantidad exacta de todo lo que le vayamos a añadir.

  • Solo tendremos que coger una sartén y poner aceite de girasol o de oliva en su interior, cubriendo toda la base.
  • Luego pondremos los granos dentro de esa sartén, sin que se apegotonen, bien en contacto con el aceite.
  • Taparemos la sartén dejando simplemente un pequeño hueco para que el vapor salga, y la colocaremos en la vitrocerámica, con la temperatura al máximo. Seguramente no tardaremos mucho en empezar a escuchar las primeras explosiones, y será aquí cuando bajaremos la temperatura a nivel medio, para seguir aprovechando el calor pero sin quemar las palomitas.
  • Apagaremos el fuego cuando dejemos de escuchar las explosiones, indicador de que ya están listas.

Una vez hayan sido todas explotadas, solo nos queda añadir un poco de sal al gusto, y tratando de no pasarnos, porque es uno de esos añadidos que hacen que las palomitas comerciales sean menos saludables. Preparándolas en nuestra propia casa no solo controlamos su proceso de elaboración sino que además mantenemos todas las ventajas de los antioxidantes, minerales y nutrientes que tienen las palomitas de maíz, sin aumentar sus calorías ni los efectos secundarios que los conservantes puedan provocarnos.