Por qué son beneficiosos los alimentos reguladores

Beneficios de los alimentos reguladores

Las frutas, las verduras y, en general, todos los alimentos de origen vegetal favorecen el buen funcionamiento del organismo y contribuyen al mantenimiento de la salud. Descubre por qué son beneficiosos los alimentos reguladores en la dieta.

Qué son los alimentos reguladores

Alimentos reguladores

El agua, la fibra, las vitaminas y los minerales son nutrientes esenciales a la hora de regular el funcionamiento de todos los sistemas del cuerpo humano. Por ello, y según los beneficios que los alimentos aporten al organismo, éstos se pueden clasificar en tres grandes categorías: alimentos energéticos, alimentos constructores y alimentos reguladores.

Mientras que los alimentos energéticos se encargan, sobre todo, de proporcionarnos la energía que necesitamos cada día; los alimentos constructores son los encargados de facilitar el crecimiento y la reproducción de los diversos tejidos corporales.

Sin embargo, los alimentos reguladores son todos aquellos alimentos que influyen en el buen funcionamiento del organismo, y que nos ayudan, por ejemplo, a reforzar nuestro sistema inmunitario para prevenir enfermedades.

Los alimentos reguladores se clasifican en tres grupos bien diferenciados:

  • Por un lado, las verduras y hortalizas. Aquí se incluyen todas las verduras y hortalizas en general pero, sobre todo, aquellas que contienen carotenos. Este es el caso, por ejemplo de las zanahorias, remolachas, tomates, pimientos o brócoli,  entre otros muchos.
  • El segundo grupo de alimentos reguladores son las frutas, porque proporcionan una serie de minerales y vitaminas.
  • Y finalmente, el tercer grupo de estos alimentos lo conforman las semillas, pues éstas ofrecen múltiples beneficios a la salud. Este es el caso, por ejemplo, del aceite de girasol, el maíz, o las legumbres.

Los alimentos reguladores: qué te aportan

Alimentos reguladores


Por todo ello, el consumo de alimentos reguladores nos aporta una gran cantidad de ventajas y beneficios:

Contribuyen al mantenimiento de la piel

Al tener un alto contenido en agua, los alimentos reguladores contribuyen eficazmente al mantenimiento de la piel, especialmente, retrasan el envejecimiento y consiguen una correcta hidratación tanto a nivel facial como corporal.

Previenen el estreñimiento

Los alimentos reguladores son muy recomendables para todas aquellas personas que padecen estreñimiento porque ayudan a regular el tránsito intestinal gracias a su alto contenido en fibra soluble y agua.

Intervienen en la formación de hormonas

Las vitaminas que contienen los alimentos reguladores participan activamente en el proceso de formación de hormonas, pero también de las células sanguíneas, en las sustancias químicas del sistema nervioso, y en el material genético que contiene nuestro ADN.

Facilitan el metabolismo

Alimentos reguladores

Además, los alimentos reguladores desempeñan otra función esencial para el cuerpo humano: regular el metabolismo. De esta forma, proveen una gran cantidad de nutrientes (sobre todo vitaminas y minerales) que el organismo no es capaz de producir por sí solo. Esto permite al cuerpo humano tener siempre un equilibrio natural en todos los procesos que lleva a cabo cada día.

Favorecen otras muchas funciones corporales

Además de regular el metabolismo del cuerpo humano, los alimentos reguladores también favorecen otras funciones corporales como la digestión, el fortalecimiento de la visión y la preparación del organismo para obtener las vitaminas y minerales que ofrecen los alimentos constructores y energéticos.

Protegen la visión

Las frutas y hortalizas ricas en vitamina A contribuyen a proteger la visión y a mantener más sanos todos los órganos que componen nuestros ojos, como la retina o la mácula, lo que retrasa también las patologías propias del deterioro de la vista.

También aportan energía

Sobre todo los azúcares que se encuentran presentes en las frutas, constituyen un buen aporte energético para que el organismo funcione adecuadamente día tras día.

Algunas hortalizas como las patatas, los boniatos o las batatas, nos aportan carbohidratos que también es una destacada fuente energética.