¿Por qué deberías dejar de comer chicle?

Peligros de comer chicle

Comer chicle es un hábito difícil de dejar ya que es una forma sencilla de calmar el estrés cuando trabajamos, conducimos o en cualquier otra situación que requiera de nuestra concentración. Además, si pasamos el día fuera de casa y no podemos o no tenemos tiempo para limpiarnos los dientes, los chicles de sabores como la menta o la hierbabuena son un buen aliado para evitar el mal aliento y darnos una momentánea sensación de boca limpia y fresca.

Pero, ¿es realmente sano comer chicle? Los estudios parecen apuntar a que chicle no es tan sano como nos lo vende la publicidad y quizás es mejor reducir o eliminar su consumo para evitar sus efectos negativos en nuestra salud. En este artículo te ofrecemos las razones por las que deberías dejar de comer chicle o bien reducir su consumo.

8 razones por las dejar de comer chicle a diario

Una simple mirada a los ingredientes que componen cada una de las grageas o las láminas de chicle que consumimos nos crearía ya numerosas dudas sobre si nos conviene o no consumirlas. Si pese a ello no te convences sobre lo importante que puede resultar dejar de consumir chicle, anota todas estas razones para hacerlo. Entre las principales razones para eliminar el chicle de tu lista de alimentos habituales se destacan:

1. Introduces más aire en tu estómago

¿Te sientes hinchada como un globo cada vez que masticas chicle? Pues es algo de lo más normal. Al masticar chicle solo consigues introducir más aire en el estómago provocando que tengas más gases y un malestar general en tus digestiones.

2. Los chicles sin azúcar no son más saludables

Muchas veces optamos por consumir chicles sin azúcar al considerarlos más sanos. Sin embargo, hay estudios que señalan que los edulcorantes artificiales son realmente nocivos para la salud y algunos pueden incluso estar relacionados con enfermedades como el cáncer. Asimismo, un consumo excesivo de chicles con azúcar también puede ser dañino para tu salud dental y ser origen de caries.

3. Puede ser perjudicial para tu mandíbula


No es lo más habitual, pero si comemos chicle en exceso, el movimiento de masticarlo puede llegar a provocarnos cierto deterioro en las articulaciones y cartílagos de nuestra mandíbula.

4. Puede provocar dolores de cabeza

Al masticar chicle se hace un uso intensivo de un gran número de músculos, pudiendo darse el caso de que unas masticación excesiva te provoque migraña o un fuerte dolor de cabeza.

5. Mira bien los ingredientes

El chicle está elaborado con colorantes y saborizantes, manitol, una base de goma, fosfato de calcio, ceras, estearato de sodio y dióxido de titanio, unas sustancias que se absorben de forma rápida por las paredes de la boca, siendo poco aconsejables si las consumimos en una cantidad superior a la aconsejada en las indicaciones de consumo.

6. El chicle no soluciona los problemas de mal aliento

Aunque en un primer momento la sensación es de limpieza y frescor general en nuestra boca, el chicle no soluciona los problemas de mal aliento, solo enmascara de forma momentánea el problema, residiendo éste en una mala salud dental como problemas de caries, encías o padecer de problemas digestivos. Por contra, hay alimentos que ayudan a tener los dientes más blancos y a tener mejor aliento en lugar de mascar chicle.

7. Masticar chicle es poco estiloso

Depende de cómo mastiques el chicle y quién tengas delante, la imagen que des a quiénes te observan puede ser la de una persona un poco vulgar e irrespetuosa. Siempre que mastiques un chicle procura hacerlo con la boca cerrada y de forma  cuidadosa. Si estás en clase, en el trabajo o en un ambiente algo formal no es el momento más adecuado para ponerse a hacer globos de chicle o masticar compulsivamente mientras conversas con los demás.

8. Produce un exceso de saliva que puede ser contraproducente

Según los estudios, masticar chicle durante largo tiempo aumenta la producción de saliva durante un tiempo excesivamente largo incidiendo en una ralentización del organismo.