8 malos hábitos que pueden provocar obesidad

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Uno de los grandes problemas de la sociedad es la obesidad. Muchas veces creemos que no hay nada que hacer, que se trata de un problema genético, pero nada más lejos de la realidad. Puede que la genética influya, sí, pero nuestros malos hábitos juegan un papel clave en el desarrollo de la obesidad y de las enfermedades asociadas a este problema. Por eso conviene conocer estos 8 malos hábitos que pueden provocar obesidad y hacer todo lo posible por eliminarlos.

1. No desayunar

El desayuno es la comida más importante del día, y aunque pueda parecer contradictorio saltarse el desayuno es un factor de riesgo para el desarrollo de la obesidad. Tu organismo no tendrá la energía necesaria durante las primeras horas del día, y además al picotear durante la mañana comerás más de lo que debes a mediodía. Los lácteos, cereales y frutas son imprescindibles para empezar el día.

Más razones para no saltarte el desayuno

Ingredientes para un desayuno hipocalórico

2. Saltarse las comidas

Más allá del desayuno, tampoco conviene saltarse el almuerzo, la comida, la merienda o la cena. El hecho de saltarnos cualquiera de las cinco comidas diarias nos lleva a picar entre horas o a comer en exceso en la siguiente comida. Estos ayunos generan ansiedad, y es peor el remedio que la enfermedad.

Cómo controlar la ansiedad por la comida

3. Picar entre horas

Es uno de los peores hábitos, por varias razones. La primera, que en vez de picar frutas, algún otro alimento de origen vegetal o incluso un lácteo desnatado -que sería menos grave- nos decantamos por los snacks o fritos, comida grasa e hipercalórica que no le hace ningún bien a nuestro cuerpo. El picoteo también puede causarnos trastornos alimentarios, desde la bulimia hasta los atracones de ansiedad.

Consejos para dejar de picar entre horas



4. Comida light, sin azúcar, sin grasas...

Pueden parecer alimentos sanos, lo que nos incita a pensar que podemos darnos un festín con ellos sin engordar. Sin embargo, las versiones light o sin tienen un aporte calórico similar al convencional así que también tenemos que comerlos de forma moderada. De hecho, comer grandes cantidades de alimentos dietéticos es uno de los peores hábitos alimenticios que podemos seguir.

5. No beber agua

Sin agua el cuerpo no funciona. Depura el organismo, eliminando toxinas o impurezas y acelera el metabolismo, manteniendo el peso a ralla. El hecho de beber poca agua hace que el metabolismo se ralentice, lo que implica sobrepeso y obesidad. En el capítulo de las bebidas hay que destacar las calorías vacías que nos aporta el alcohol, especialmente cuando bebemos en exceso. Como verás en el siguiente punto, tampoco puedes sustituir el agua por los refrescos.

Otras consecuencias de no beber agua

deshidratacion efectos

6. Alimentos ricos en grasas y azúcares

Refrescos, embutidos, bollería industrial, fritos, mayonesas, frutos secos tostados, pasteles... todos ellos son alimentos hipercalóricos que deberíamos comer de forma esporádica. Dejarlos es uno de los primeros pasos a seguir en nuestro cambio de hábitos alimenticios. Además, son alimentos que nos inducen a seguir comiendo, aumentando el apetito. Si caes en la tentación, no comas nunca directamente del envase para evitar atracones “sin darnos cuenta”.

7. Olvidarse de las frutas y verduras

Deberíamos comer al menos cinco raciones de frutas y verduras diarias. Nos aportan los nutrientes que el cuerpo necesita para funcionar bien, y eliminarlas supone renunciar a todos ellos. La obesidad es una de las muchas consecuencias de retirar las frutas y verduras de nuestra dieta, y aunque aumentes el consumo de otros alimentos de origen vegetal como las legumbres o los cereales nunca compensará ese déficit nutricional.

Aleksandar Mijatovic || Shutterstock

8. Comida y estrés

El estrés es uno de los factores de riesgo para el desarrollo de la obesidad, y hay una serie de aspectos relacionados con la comida a tener en cuenta. Uno de ellos es comer rápidamente, ya que el cuerpo nunca sabrá cuándo tiene suficiente. Tampoco deberías comer mientras haces otras cosas, como trabajar o estudiar, ya que ignoraremos las señales de saciedad que nos lleguen.

Perder peso