Los peligros del ácido fosfórico para nuestro organismo

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¿Cuántas veces has ido al supermercado o a la tienda de alimentación a hacer la compra y te has parado de verdad a leer las etiquetas de todo lo que estabas comprando? Por ley, los fabricantes están obligados a incluir en sus envases la composición de eso que te están vendiendo, incluyendo los colorantes, los conservantes y otros aditivos que no son precisamente saludables. Sin embargo, esto sirve de bien poco si no nos paramos a leer realmente lo que contiene esa pizza congelada que tanto nos gusta, o ese paquete de snacks que no podemos dejar de comer.

¿Qué es el ácido fosfórico?

En muchas ocasiones, dichos alimentos cuentan con una cantidad excesiva de ciertos aditivos que pueden provocarnos, a la larga, problemas graves. Y es que tal vez el consumo de uno solo de estos paquetes o envases no sea demasiado peligroso, pero si lo convertimos en una costumbre… El ácido fosfórico es uno de esos aditivos que muy poca gente conoce, pero que la mayoría consume, al tomar por ejemplo refrescos y dulces, ya que su cometido es intensificar el sabor del producto y ralentizar el surgimiento de bacterias en los mismos, para evitar su rápida caducidad, algo que sería normal en productos con tanta cantidad de azúcar.

Cuando advertimos sobre los peligros de tomar refrescos (ya sean normales o dietéticos) nos estamos refiriendo no solo a la cantidad exacerbada de azúcar que contienen, sino también a este tipo de aditivos, que pueden ser muy peligrosos a largo plazo. Hacen que el producto se mantenga en perfectas condiciones, por supuesto, pero estos conservantes siempre tienen un lado malo, y el del ácido fosfórico debería hacernos dudar si seguir consumiendo ese tipo de alimentos, porque realmente puede poner en peligro nuestra salud si lo tomamos de forma continuada… Y hoy en día, beber refrescos es lo más habitual del mundo.

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¿Cuáles son los efectos secundarios del ácido fosfórico?

Según los estudios realizados en universidades de todo el mundo para conocer el alcance del riesgo de este tipo de aditivo, el ácido fosfórico se ha relacionado con una menor densidad ósea de todo aquel que lo tomaba de forma habitual. Esto significa que nuestros huesos crecerán menos, y además, más débiles, por lo que necesitaremos más calcio para compensarlo. Es también peligroso para nuestro aparato respiratorio, ya que produce irritación en las mucosas, llegando a producir quemaduras en caso de consumirlo de manera muy habitual.

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El ácido fosfórico hace también que nos deshidratemos, y que necesitemos beber más, lo que por un lado se puede solucionar con agua, pero en la mayoría de ocasiones, lo que solemos hacer es introducir todavía más ácido fosfórico a nuestro organismo, en forma de refresco. Los de cola, más oscuros, suelen ser los que mayor cantidad de este conservante llevan, así como los tés helados, e incluso las barritas de cereales que muchos consumimos en el desayuno. Alimentos que ya sabíamos que no eran los más sanos del mundo precisamente, pero que cada vez se muestran como más peligrosos para nuestro organismo y su buen funcionamiento.

Este conservante es igualmente el responsable de que crezca el ácido estomacal, lo que puede producirnos problemas a la hora de hacer la digestión. Puede ser además peligroso para el funcionamiento global de nuestro cuerpo, al reducir la cantidad de nutrientes del organismo en el que se introduce. Es uno de esos aditivos peligrosos de los que deberíamos alejarnos lo máximo posible, pero que hoy en día está tan extendido que es complicado no comprar algún alimento que lo lleve. Evitaremos, eso sí, los refrescos de cola todo lo posible, y también los dulces procesados, para quitarnos de encima los problemas no solo con el ácido fosfórico, sino también con el propio azúcar.