Los beneficios de una dieta sin lácteos que seguro que desconocías

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La leche de vaca es un alimento completo, rico en nutrientes y especialmente necesario durante la etapa de crecimiento pero, en los últimos años, son numerosas las investigaciones que apuntan a que la leche también tiene sus inconvenientes y que no todo en ella son beneficios para la salud. Una dieta sin lácteos implica excluir la leche de origen animal y todos sus derivados, que son muchos: mantequilla, quesos, yogures, nata, helados… sin contar todos los productos elaborados que pueden contenerla.

Algunas personas presentan diferentes grados de alergia a las proteínas de la leche, principalmente a la caseína, y también intolerancia a sus azúcares, con la lactosa en primer lugar. En estos casos, suprimir los lácteos es imprescindible para evitar reacciones adversas que puede ir desde problemas digestivos como náuseas o diarreas, hasta complicaciones en el aparato respiratorio.

Puede que decidas no tomar lácteos porque sabes que te sientan mal o también por una opción personal, por ejemplo, si sigues una dieta vegana. Sea por motivos evidentes de salud o porque has elegido una alimentación vegetariana estricta, los beneficios que aporta una dieta libre de lácteos son:

1. Mejora de la digestión

Como hemos dicho, la leche de vaca es un alimento de gran valor nutritivo pero hay que tener en cuenta su alto contenido graso, un 3,7%, unas grasas, en su mayoría, grasas saturadas. También hay que destacar su riqueza en azúcares, principalmente lactosa, un carbohidrato que, en general, cuesta digerir y prácticamente resulta imposible a personas que carecen de las enzimas encargadas de descomponerlo, por lo desarrollan la intolerancia. Por todo esto, suprimir los lácteos supone en muchos casos digestiones notablemente más ligeras.

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2. Evita el reflujo y otros problemas gastrointestinales

En relación con lo anterior, algunos estudios confirman que más del 70% de la población mundial presenta algún grado de intolerancia a la lactosa (muchos no lo saben). Molestias comunes como un simple dolor de estómago, retortijones o calambres, náuseas o gases excesivos pueden tener su causa en el consumo excesivo de lácteos. La leche tampoco es la mejor alidada de las gastritis ni del reflujo, ya que, por su efecto “rebote” incrementa la acidez.

3. Favorece el buen estado de las vías respiratorias




Es otro de los beneficios que, según algunos expertos, produce la supresión de lácteos. El motivo es que su presencia continuada en la dieta, favorece la aparición y el aumento de la mucosidad, complicando dolencias respiratorias como el asma.

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4. Menor riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer

Sin ser alarmistas, porque esta afirmación no está confirmada, ciertas investigaciones relacionan la ingesta continuada de leche de vaca y derivados con la aparición de cáncer de próstata y ovarios. También se cree que la leche puede contribuir a agravar el síndrome de intestino irritable.

5. Mejora de afecciones cutáneas

Debido a los tratamientos hormonales (esteroides y anabolizantes) a los que, en muchas ocasiones, se somete al ganado vacuno, la eliminación de los lácteos puede contribuir a la mejora del estado de la piel en general, haciendo que desaparezcan o disminuyan problemas como el acné.

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6. Menos colesterol

Las cifras hablan por sí solas. La leche entera de vaca tiene un 14% de colesterol. Está claro que las personas que tienen un alto índice en sangre de colesterol malo deberían prescindir de ella o al menos limitar su consumo.

Como ves, la leche no es en todos los casos un alimento tan saludable como siempre se ha creído. Tal vez por eso, son muchas las personas que la han suprimido de su dieta, bien por salud o por convicción personal. En estos casos, hay que tener en cuenta que debemos sustituir los lácteos de origen animal por otros alimentos que nos aporten los nutrientes indispensables que contiene, es decir, sus vitaminas y minerales esenciales como el calcio, el fósforo, la vitamina D o las del grupo B (B2 y B12). Las leches vegetales, de soja, de almendra, de nueces… y algunos alimentos como el brócoli, la col rizada o los berros son especialmente recomendables si has eliminado los lácteos de tu dieta.