Lo que debes saber sobre cocinar con aluminio

cocinar con aluminio es bueno o malo

Aunque cada vez son menos los utensilios de cocina hechos con aluminio, las ollas, sartenes, cazos o bandejas elaboradas con este metal siguen estando presentes en la mayoría de los hogares. El aluminio es un elemento químico presente en cantidades mínimas, de manera natural, en muchos alimentos. Además, es un metal de uso industrial que se obtiene del mineral llamado bauxita.

Durante décadas ha sido protagonista de los fogones, principalmente por su excelente conductividad, su capacidad para soportar altas temperaturas y su resistencia a la oxidación. Son todas éstas importantes ventajas las que, en su momento, hicieron del aluminio el material más utilizado en el menaje de cocina. Su principal inconveniente a la hora de preparar un guiso  era, y sigue siendo, su escasa anti adherencia, es decir, la comida, en cocciones prolongadas, se suele “pegar”.

¿Cocinar con aluminio puede ser un peligro para la salud?

La creciente preocupación por la salud alimentaria ha puesto en cuestión la seguridad de cocinar con utensilios de aluminio y hay muchas dudas al respecto. Hay que tener en cuenta que al comer, ingerimos multitud de sustancias, nutrientes en su mayoría, que cumplen funciones determinadas. También tomamos aluminio, pero en cantidades insignificantes. El aluminio en sí no es tóxico, como se ha llegado a decir, sino que es su excesiva presencia en el organismo la que puede llegar a ser perjudicial. Algunos estudios relacionan  los elevados porcentajes de aluminio en nuestros órganos con la aparición de enfermedades como el cáncer y el alzheimer.

 

No se debe caer en alarmismos sin una base científica demostrada, pero numerosos expertos apuntan a que, cuando un alimento está en un recipiente de aluminio por un periodo de tiempo prolongado se produce una migración del metal desde ese recipiente al propio alimento, haciendo que al comerlo tomemos una mayor cantidad. En este sentido, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria corrobora que un alimento en contacto con aluminio puede ver incrementado su contenido en este metal, pero asegura que aunque esa migración llegue a producirse, la cantidad ingerida sigue siendo mínima.



cocinar al vapor como hacerlo

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El organismo europeo también afirma que esta “contaminación” no se da en todos los casos, pues depende de distintas condiciones como la temperatura y el tiempo de cocción, y se produce con mayor frecuencia cuando se cocinan o conservan alimentos ácidos o muy salados: escabeches, vinagretas, limonadas, puré de manzana, salsa de tomate, arenques… en estos supuestos concretos, para mayor tranquilidad, conviene no utilizar recipientes de aluminio para conservarlos o elaborar con ellos distintas recetas.

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¿Y cocinar en papel de aluminio?

El aluminio está presente en multitud de envases de uso cotidiano: latas de refresco o de conservas, tetrabricks… y también en el papel con el que habitualmente envolvemos los alimentos para su mejor conservación. Se utiliza para este fin porque su presencia ayuda a proteger la comida o la bebida de la acción de la luz, el calor, la oxidación y de la humedad, logrando, además, que los alimentos conserven mejor sus propiedades (aroma, color, nutrientes…). Hay que dejar claro que los envases de este tipo llevan en su interior una capa protectora (polímero o resina) que aísla el contenido evitando el contacto directo del alimento con el aluminio, por lo que no se les puede calificar de “nocivos”. En el caso del papel elaborado con aluminio hay opiniones para todos los gustos pero no está demostrado que el aluminio que contiene “pase” a los alimentos.

 

Hasta el momento, no puede decirse que cocinar con ollas de aluminio sea perjudicial para la salud, aunque progresivamente los utensilios fabricados con este material estén cayendo en desuso. Tú decides pero, por precaución, recuerda que no es conveniente utilizarlos para cocinar o guardar alimentos ácidos.