La harina de maíz, una harina con propiedades increíbles

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Una de las alternativas a la harina convencional que utilizan los celíacos es la harina de maíz, el único cereal que no contiene gluten. La harina de maíz, también conocida como almidón de maíz en algunos países de América Latina, es un alimento muy nutritivo del que también nos podemos aprovechar de sus propiedades cosméticas. La puedes utilizar en todo tipo de platos: dulces, salados, postres, platos principales... y si eres de los que preparan su propio pan, con la harina de maíz puedes hacer un delicioso pan casero gluten free.

¿Para qué es buena la harina de maíz?

Aunque más o menos tiene las mismas calorías que la harina de trigo convencional la harina de maíz supone un mayor aporte de grasas saludables entre las que destacan por encima de todos los ácidos grasos poliinsaturados. No podían faltar los aminoácidos ni los carbohidratos complejos. Además no tiene colesterol, por lo que contribuye a regularlo y ayuda al corazón y al sistema circulatorio. Tampoco tiene purinas, convirtiéndose así en un alimento idóneo para todos los que tengan alto el ácido úrico. Su consumo evita que los pacientes de gota sufran ataques.

Sergei Domashenko || Shutterstock

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Rica en fibra, es recomendable como elemento de prevención de trastornos digestivos, hemorroides o cáncer de colon. También ayuda a regular el tránsito intestinal, evitando el estreñimiento. La harina de trigo es rica en vitaminas (A, B1, B5, C, E, K) y en minerales. Por ejemplo, el calcio no solo refuerza el sistema óseo, también ayuda a ganar elasticidad y tonificación muscular y a tener unos dientes, unas uñas e incluso un pelo en mejor estado.

Ya sabemos que el potasio es bueno para el corazón, el sistema nervioso y muscular; el fósforo, además de favorecer la regeneración celular, ayuda a los riñones, la estructura ósea y nuestros dientes; el yodo regula el nivel de energía y ayuda a nuestro metabolismo, procesando mejor los hidratos de carbono y la beta-criptoxantina es un carotenoide muy interesante para los pulmones, reduciendo también el riesgo de cáncer. En cambio la harina de trigo es pobre en sodio, un plus para que la tomen las personas hipertensas o con el colesterol alto.




Finalmente hay que hablar de los carotenos, los antioxidantes que le dan a la harina de maíz ese color amarillo tan característico. Nos ayudan a conservar la vista, pero también combaten a los radicales libres y permiten hacerle frente a la oxidación celular y mantener sanos los tejidos. Por si fuera poco, la harina de maíz se recomienda para luchar contra el sobrepeso, ya que además de todos estos beneficios que hemos visto es un alimento muy saciante, que evitará que nos entre hambre antes de hora.

Monkey Business Images || Shutterstock

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Los beneficios de la harina de maíz también en la cosmética

Ya hemos visto que la harina de maíz y sus minerales nos ayudarán a tener unos dientes, un pelo o unas uñas con mejor aspecto, pero también tiene propiedades cosméticas. La primera de ellas, proteger el cutis gracias a sus propiedades absorbentes. La podemos utilizar como antitranspirante casero, aunque si la combinamos con la harina de arroz aprovecharemos mucho mejor sus propiedades.

Artem Furman || Shutterstock

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Otra posibilidad, también muy interesante, es hacer una mascarilla casera a partir de harina de maíz para mejorar nuestro cutis. Es tan fácil como mezclar en un bol una cucharada de harina de maíz y otra de miel. Hay que mezclarlo bien, hasta conseguir una masa homogénea y sin grumos. Hay que aplicar esa pasta sobre el rostro y dejarla reposar un mínimo de 10 minutos. Pasado ese tiempo solo tienes que retirarte la mascarilla y aclararte la cara con agua templada para acabar de eliminar los restos.

Como ves, la harina de maíz tiene múltiples beneficios así que no dudes en darle una oportunidad.