Índice de masa corporal: pros y contras

IMC pros y contras

¿Alguna vez has calculado o te han calculado el índice de masa corporal? Este índice, conocido por las siglas IMC, es una fórmula que relaciona el peso y la talla de una persona, un índice de peso para una talla ideal que muchos médicos o preparadores físicos utilizan para definir el peso de la gente en bajo peso, sobrepeso u obesidad. Eso sí, el IMC no es una herramienta 100% precisa, ya que más allá de la altura y el peso intervienen otros factores, por eso conviene revisar los pros y contras del índice de masa corporal.

Ventajas del índice de masa corporal

El principal punto a favor del IMC es la inmediatez. Con un simple cálculo sabremos si estamos en un peso ideal y saludable, si nos sobran algunos kilos o si deberíamos aumentar peso para buscar un índice de masa saludable dentro de los cauces habituales. Además, la fórmula se puede aplicar a mujeres y hombres de todas las edades, desde pequeños hasta ancianos. Además, no hace falta tener una medida exacta para entrar dentro que lo que consideraríamos normal o saludable, hay bastante margen.

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Desventajas el índice de masa corporal

Pese a ese carácter universal y rápido del índice de masa corporal, la formula matemática que se utiliza no tiene en cuenta la grasa corporal. Esto puede hacer que personas como los deportistas, con una gran masa muscular, tengan un IMC que los clasifica como personas con sobrepeso cuando no deberían estarlo. También se puede dar la situación contraria, que alguien que ha perdido mucho peso muscular aparezca en la categoría de peso saludable, cuando quizá debería estar en la de bajo peso. Este es el caso de las personas mayores.

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Antes decíamos que contar con una escala única nos permite utilizar el IMC para toda la población, pero hay estudios que apuestan por un IMC estándar... para cada grupo de población. Comparando a niños caucásicos y niños afroamericanos de la misma edad y puntuaciones de IMC similares, el índice de grasa era diferente según la raza. La culpa es, una vez más, de la incapacidad del IMC para diferenciar entre peso muscular y grasa. Otro argumento de sus detractores es que no tiene en cuenta la longitud variable de las piernas: a más torso, más peso, aunque midas igual que alguien con las piernas más largas.

Cómo calcular el índice de masa corporal

Ahora que ya conocemos los pros y contras del IMC y tienes todo lo necesario para juzgar por ti mismo, vamos a ver cómo calcularlo. Es muy fácil, basta con dividir el peso -en kg.- por la altura -en metros- al cuadrado (por ejemplo, para alguien que pesa 80 kg. y mide 1,75 kg. sería 80/[1,75x1,75] = 80/3,0625 = IMC 26,12). Según los estándares de la Organización Mundial de la Salud lo normal es un IMC entre 18,5 y 24,5. Un IMC inferior es bajo peso, y por encima se considera sobrepeso hasta el 29,9, a partir de 30 es obesidad. No se recomienda utilizar el IMC en embarazadas o personas muy bajitas. Asimismo, el cálculo del IMC infantil se realiza de una forma diferente a la de los adultos. En ese caso, se aconseja consultarlo con un pediatra o endocrino especializado en nutrición infantil.

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El porcentaje de grasa corporal, alternativa al IMC

Por muy útil que sea el IMC, su principal hándicap es que no tiene en cuenta la grasa. Para ello, podemos utilizar el porcentaje de grasa corporal como alternativa o complemento. Se trata de una prueba con la que mediremos la grasa de alguien contra su masa corporal magra (huesos, sangre, músculos y cualquier otra cosa que no sea grasa). Hay varias formas de calcularlo, ya sea con la prueba de pliegues cutáneos, para lo que se utilizan los calibradores (pinzas con las que se mide la grasa corporal), máquinas de mano o unas básculas especiales capaces de calcular cuanta grasa tiene una persona.

Calculadora de porcentaje de grasa corporal