¿Es la sal tan perjudicial para tu salud?

¿La sal es mala para el organismo?

Como en cualquier terreno de la vida, en la alimentación también tenemos mitos que han ido pasando de generación en generación hasta convertirse en auténticas verdades irrefutables, llegando al punto de que hoy en día todo el mundo los cree, aunque puede que no sean ciertos o no estén del todo comprobados. Existen muchísimas leyendas urbanas alrededor de lo perjudiciales que pueden ser ciertos alimentos, y entre ellos está alto tan típico como la sal. Todos tenemos un bote de sal en casa, utilizándola normalmente para darle ese toque justo al sabor de nuestros platos. Pero hay quien piensa que la sal es poco menos que veneno para nuestro organismo.

Mitos y verdades sobre la sal

El problema, como siempre, no está en el alimento en sí, sino en la manera en la que lo consumimos. Y es que a veces abusamos demasiado de la sal, lo que puede dar como resultado unos peligrosos contratiempos en nuestro organismo. Desde la hipertensión a problemas estomacales, insuficiencia renal, hasta osteoporosis, el abuso de sal, sobre todo refinada, puede provocarnos problemas indeseados. De ahí que debamos saber muy bien cómo consumir este condimento, y sobre todo, qué tipo de sal elegir, puesto que no hay solo una.

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Mayoritariamente podemos encontrar dos tipos de sal diferentes en cualquier supermercado o tienda de comestibles. Está la sal refinada, la más habitual, la que se suele utilizar no solo para condimentar, sino también para mantener alimentos congelados y precocinados, otro de los vicios potencialmente perjudiciales que solemos tener. El consumo abusivo de este tipo de sal refinada puede provocar los problemas anteriormente expuestos, además de añadir muy poco a nuestro organismo más allá del sabor que otorga a los platos donde que condimenta. Por eso es mejor optar por la sal marina a la hora de condimentar nuestras recetas.




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Hablamos de una sal que se mantiene de una forma más natural, constituyendo además un buen aporte de sodio, yodo y otros minerales a nuestro cuerpo. Sin abusar tampoco de este condimento, es mucho más sano y recomendable que la sal refinada, aunque normalmente también suele ser un poco más cara y a veces difícil de encontrar. Sin embargo vale la pena, estando nuestra salud en juego. Y es que la sal ofrece también beneficios a nuestro organismo cuando se toma en su justa medida, como mantener nuestro sistema inmunológico activo y preparado para defendernos de amenazas externas, o reactivar también nuestro sistema neuronal para una actividad cerebral más intensa.

De esta manera, entendemos que la sal marina, que es recogida de manera natural, después de haber sido “deshidratada” al sol, y que supone una fuente espectacular de minerales esenciales para nuestro organismo, es indudablemente mucho más saludable que la sal refinada que solemos utilizar en nuestras recetas. Simplemente con el hecho de cambiar una por otra, el beneficio sería más que evidente. Pero aun siendo más sana, tampoco debemos abusar de la sal marina, puesto que los riesgos intrínsecos de este condimento siguen ahí.

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Evitar en lo posible los platos precocinados, que suelen tener bastante sal como conservante, y también de otros alimentos que suelen tener niveles de sal excesivos, como los snacks de patata, será una buena forma de mantener a raya y en un equilibrio justo este condimento. A la hora de condimentar nuestros propios platos, debemos ser conscientes de esto e intentar añadir ese sabor característico de la sal con los propios ingredientes salados de la receta, para no tener que condimentar luego demasiado con la sal propiamente dicha. Si nos tomamos en serio todo esto, nuestra salud nos lo agradecerá muchísimo, y es que según los últimos estudios llevados a cabo en Finlandia, nuestra esperanza de vida puede aumentar incluso en 5 o 6 años gracias a dejar el abuso de sal.