El café descafeinado, ¿una alternativa saludable al café?

Son muchos los que aman tomar su taza de café bien temprano por la mañana, no solo por su sabor exquisito, sino porque es el empujón que necesitan para empezar el día con auténtica fuerza. El café nos ofrece un chute intenso de energía a través de la cafeína, un chute que puede durarnos unas horas, pero que posteriormente nos dejará tal cual estábamos, o a veces incluso peor… por lo que optaremos por tomar otro café, y luego otro… Y así es como acabaremos “enganchados” a esta bebida que sin ser veneno, tampoco es la más saludable que podemos tomar.

La cafeína es una sustancia que puede crear auténtica dependencia, hasta el punto de que muchas personas, acostumbradas a tomar café por la mañana, no pueden rendir en condiciones si por cualquier cosa, un día no pueden disfrutar de esa taza a primera hora. Acostumbrar al cuerpo a trabajar en base al consumo de estas sustancias puede ser peligroso, porque puede llevarnos a depender demasiado de ellas. Para muchos, sin embargo, no queda más remedio, pero otros, los verdaderos amantes del sabor del café, prefieren optar por la alternativa aparentemente más saludable, la del descafeinado.

¿Qué beneficios nos aporta el café descafeinado?

Se trata de una versión “inofensiva” del café, con un sabor muy similar pero sin ese chute de cafeína que nos mantendría alterados durante algunas horas. Se creó sobre todo para poder tomar café a cualquier hora del día, incluso por la tarde, sin que eso afectara a nuestro sueño horas después. Es una alternativa muy extendida y la mayoría de consumidores tienen claro que es mucho más saludable que el café normal, aunque seguramente son pocos los que podrían explicarte la razón. Pero, ¿lo es? ¿deberíamos pasarnos al café descafeinado para disfrutar de sus componentes saludables?

Lo cierto es que, según se desprende de numerosos estudios, el café normal puede llegar a ser peligroso por la cafeína, pero por lo demás es una bebida bastante nutritiva, rica en antioxidantes y minerales como el magnesio o el calcio, que aumentarán además si los mezclamos con leche. De hecho, el café normal nos ofrece sustancias beneficiosas que nos ayudarán a poner en marcha nuestro metabolismo, favoreciendo así la pérdida de grasas, siempre que no le pongamos demasiado edulcorante, lo que aumentará ostensiblemente la cantidad de calorías de la taza y al final, equilibrará la balanza. Esos beneficios parecen no ser tan importantes con el descafeinado.


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¿Qué diferencia hay entre el café y el café descafeinado?

En principio, el único componente que diferencia a los dos tipos de café es precisamente la presencia o ausencia de la cafeína. Esto hace que, sin embargo, la diferencia entre ellos y los efectos que provoca en nuestro organismo varíen mucho. El café descafeinado sigue conteniendo antioxidantes y nutrientes, pero en una cantidad algo inferior a la del café normal.

Por el contrario, la cafeína nos permita mantenernos despiertos y alerta, además de reducir el riesgo de diabetes en nuestro cuerpo. ¿Es más saludable entonces el café descafeinado que el normal? Pues parece que no. De hecho, parece que la cafeína, bien suministrada en una proporción adecuada, puede ser también beneficiosa para nuestro cuerpo.

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El café es perjudicial si abusamos de él, y es mucho más fácil hacerlo que con otro tipo de alimentos, gracias a la cafeína, que es una sustancia que puede provocar cierta adicción. Sin embargo, si sabemos controlar nuestro consumo de café, si lo mantenemos a raya en una taza al día, por ejemplo, puede llegar a ser incluso beneficioso para nosotros, al contrario de lo que tantas veces se nos dice. Y es que sus antioxidantes pueden ser muy necesarios para nuestro organismo.

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