Cómo cocinar sin sal y lograr platos sabrosos

No es cierto que cocinar sin sal implique que tus platos queden “sosos” y exentos de sabor. A la hora de meterte entre fogones, la sal no debe ser la base para lograr recetas estupendas y saludables. Especialmente para personas que presentan hipertensión, problemas cardiovasculares, renales o de retención de líquidos, para quienes un exceso de sal es perjudicial. Por eso, no solo es conveniente prescindir del salero en la mesa, sino, además, conviene evitar el cloruro de sodio (sal) a  la hora de elaborar los distintos platos.

Opciones para cocinar sin sal

Es importante entender que la sal es un elemento presente en multitud de alimentos de consumo cotidiano. Verduras, pescados, carnes… llevan sal en su composición natural, un electrolito necesario para que distintas funciones vitales se desarrollen de manera correcta, de ahí que la sal no sea mala, solo su exceso. Añadirla a la hora de cocinar es una manera de incrementar, de forma innecesaria, la presencias de esta sustancia en nuestro organismo, sobre todo si necesitamos seguir una dieta hiposódica por prescripción médica..

¿La sal es mala para el organismo?

Si quieres reducir la ingesta de sal, lo primero es tener bien claro los alimentos que la incorporan con el objetivo de potenciar su sabor: alimentos procesados, alimentos enlatados, embutidos, quesos y, por supuesto, alimentos en salazón y encurtidos, son algunos a evitar si el objetivo es reducir la sal en la dieta.



Además, a la hora de cocinar, ten en cuenta los siguientes consejos:

  • La técnica de cocina al vapor o en papillote es la mejor para conservar el auténtico sabor de los alimentos sin necesidad de añadirles sal.

  • Hay alimentos perfectos para hacer un delicioso sofrito, base de innumerables platos, en los que la sal está de más: tomate, pimiento, cebolla, ajo… partiendo de un buen sofrito, puedes hacer desde una excelente paella hasta una sopa o un caldo, clave en multitud de recetas.
  • Actualmente existen aceites y vinagres aromatizados que aportan un sabor extraordinario a platos sencillos como una ensalada o una menestra de verduras. Puedes hacerlos tú mismo, añadiendo, por ejemplo, unos ajos y tomillo al vinagre o aceite, unos granos de pimienta, unas gotas de limón y jengibre a la vinagreta…

Otras buenas ideas para hacer recetas sin sal

Si quieres cocinar prescindiendo de la sal, tienes trucos perfectos para potenciar el propio sabor de cada alimento y, además, aromatizarlos de manera que resulten irresistibles.

Marinado/ adobado

El marinado es una técnica muy sencilla que consiste en hacer un aliño en crudo en el que dejar reposar el alimento unas horas previas a su cocción. Puedes prepararlos según tus preferencias. Lo más habitual es mezclar: ajo, orégano, pimentón, aceite, y vino blanco (un adobo perfecto para carnes y pescados). Puedes darles, además, un toque oriental con curry, un punto más ácido con limón o un aroma más fresco con una hoja de menta, o un poco de perejil o de cilantro.

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Gratinados saludables

Unas verduras al horno, son siempre una opción sana y apetecible a la hora de comer. Gratínalas con queso bajo en grasas (sin sal) o, si lo prefieres, con un huevo batido con un pellizco de perejil y pan rallado para darle consistencia.

Caldos

Haz caldos naturales, nada de sal o de pastillas de avecrem. Añade al agua: un nabo, unas zanahorias, una ramita de apio, un puerro, un trozo de col... un consomé perfecto y una base ideal para otros platos sin nada de sal. Prueba a hervir la pasta en él ¡te sorprenderá!

Pieles y cáscaras

No te olvides de las ralladuras de algunos alimentos (de naranja, limón, jengibre, lima…). las cáscaras, especialmente de cítricos, son un condimento de propiedades excelentes para sorprender con platos llenos de sabor y, sobre todo, sin sal.