¿Podemos comer salsas si estamos a dieta?

puedo comer salsa si estoy a dieta

Cuando nos enfocamos en perder algún que otro kilo de más, cuando nos esforzamos en realizar una dieta más o menos estricta sin caer en los mismos malos hábitos de siempre, nos surgen muchísimas preguntas con respecto a lo que podemos y no podemos tomar. Todos tenemos claro que los refrescos y el alcohol están totalmente desaconsejados, así como la comida rápida, por sus grasas saturadas, o la bollería industrial por su exceso de azúcar. Pero hay otros alimentos en los que nos surgen más dudas. ¿Qué pasa con las salsas?

Hay muchas personas que son auténticas devotas de ponerle salsa a todo lo que comen. Ya sea kétchup, mayonesa, salsa de tomate natural, salsa verde, ali-oli… Las opciones son casi infinitas y lo cierto es que muchos se han acostumbrado a comer todo con este tipo de acompañamiento, casi ya ni recordando lo que significa comer una buena hamburguesa sin ponerle ningún tipo de salsa. Cuando deciden ponerse a dieta, aunque parezca sorprendente, uno de los mayores cambios alimenticios que deben hacer es dejar a un lado todas esas salsas, porque entienden que no son compatibles con su dieta… ¿o sí?

Las salsas comerciales no, las salsas caseras sí

Como en casi todo en esta vida, no hay una respuesta cien por cien clara a esa pregunta. Las salsas, en su mayoría, suelen ser bastante calóricas, y eso hace que se añadan calorías en su mayor parte vacías a las que ya lleva el plato. Si queremos reducir el consumo calórico, comer nuestras recetas con salas no es lo más recomendable. Pero siempre hay alternativas y excepciones. Porque hay que saber discernir muy bien entre las salsas que compramos en las tiendas, que vienen con edulcorantes, conservantes y todo tipo de añadidos no demasiado buenos para nuestro organismo, y las que podemos preparar en casa.

Siempre que se pueda, las salsas deben ser caseras. Existen cientos de recetas para cualquier tipo de salsa que te imagines, y es mucho mejor controlar la producción de lo que nos vamos a tomar, porque así sabemos que será cien por cien natural. Por ejemplo, podemos hacer nuestra propia mayonesa con la receta típica o utilizar una alternativa menos calórica, añadiendo leche desnatada a la mezcla, para así reducir las calorías que vamos a tomar. Se puede preparar kétchup casero sin excedernos en la cantidad de sal que contenga, ya que suele ser demasiada en los botes que compramos en las tiendas.

¿Qué salsas son las peores y debemos evitar si queremos perder peso?

Si no queremos marearnos tanto y optamos por las salsas ya elaboradas, hemos de saber cuáles son las más calóricas y cuales son las más saludables, aunque cuesta encontrar una que mantenga un buen equilibrio. La salsa de tomate natural seguramente sea la más saludable, seguida del kétchup, que es poco calórico pero cuyo contenido en sal es demasiado alto.

En cambio, la mayonesa y la salsa ali-oli se presentan como las más calóricas, mientras que en el otro extremo, entre las menos calóricas, se encuentra sorprendentemente la salsa barbacoa, que no se produce con aceite, lo que hace que su contenido calórico baje.

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La mostaza es también una de las salsas con menos aporte de calorías para nuestro organismo, y debido a su intenso y especial sabor, una pequeña cantidad puede darle un toque muy especial a nuestros platos, sobre todo a las carnes y pescados. En definitiva, siempre que podamos evitar el poner salsa a nuestros platos lo haremos, en el caso de estar a dieta, pero si nos gustan demasiado, siempre es mejor optar por el kétchup, la mostaza o la salsa barbacoa, y si son caseras y elaboradas por nosotros mismos, mejor que mejor.