Los alimentos de la dieta disociada ¿qué mezclar y qué no?

dieta disociada por grupos de alimentos

La dieta disociada no cuenta calorías, simplemente clasifica los alimentos en distintos grupos y establece una serie de consideraciones importantes a la hora de combinarlos. En mayor o menor medida, cualquier alimento puede estar incluido en ella, siempre que se consuma en solitario o acompañado de otros con los que resulte compatible a la hora de favorecer las digestiones ligeras.

¿Cuál es la clasificación de los alimentos en una dieta disociada?

En general, la dieta establece tres grupos de alimentos: aquellos que aportan proteínas, los que están compuestos principalmente de hidratos de carbono y un tercer grupo de frutas y verduras. Yendo al detalle, para determinar y hacer más sencillo mezclar los alimentos, podemos encontrar hasta 15 subdivisiones. Un esquema válido y sencillo de clasificación podría ser el siguiente:

Carbohidratos

En él incluimos los cereales como el trigo, el maíz, el arroz, la avena y todos sus derivados así como los productos que los contienen: harinas refinadas, bollería, palomitas, barritas energéticas, etc.

diferencias carbohidratos simples y complejos

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Proteínas

La ternera, cerdo, pollo, pavo, conejo… todas las carnes y además, todos los pescados, blancos y azules, así como los mariscos y crustáceos, sin olvidar el huevo, alimento de alto valor proteico.

proteínas por la mañana o por la noche

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Frutas y verduras

Por el lado de las frutas, lo importante es separarlas, distinguiendo entre las frutas ácidas, como el pomelo, la naranja, el kiwi o el limón, las semiácidas: melón, fresa, melocotón o manzana, y las frutas dulces: mango, guayaba, uvas, higos… Todas están permitidas sin combinar ácidas con alcalinas.

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En cambio por el lado de las verduras encontramos desde hortalizas hasta algas: lechuga, brócoli, acelgas, espinacas, coles, tomate, cebolla, ajo, alga espirulina, alcachofas, berenjenas, espárragos…

Lácteos y grasas

Incluye desde la leche animal y sus derivados, hasta los aceites, mantequillas, mantecas, ácidos grasos saludables (como los que aportan los frutos secos) y alimentos particularmente ricos en estos ingredientes: aguacate, nueces, aceitunas

Beneficios de los lácteos desnatados

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La dieta disociada establece que tomando por separado alimentos de un mismo grupo, sin combinarlos con los de otros, la digestión resulta más ligera, contribuyendo a una mejor quema de las grasas y a un menor incremento de peso, una afirmación que, por ahora, no está demostrada científicamente. Hay que tener en cuenta que muchos alimentos reúnen distintos nutrientes. Las legumbres, por ejemplo, son ricas en proteína vegetal y también aportan carbohidratos complejos, algo que, sin duda, complica la supuesta disociación de nutrientes.

¿Cómo podemos combinar los alimentos de la dieta disociada?

Puedes tomar cualquier alimento, en las cantidades que quieras, pero las posibles combinaciones entre ellos son estrictas. Si quieres seguir la dieta disociada, tener una tabla con las mezclas permitidas y prohibidas es fundamental.

Un ejemplo de menú tipo en una dieta disociada, que incluya las cinco comidas diarias podría ser:

Desayuno

Una infusión o una bebida vegetal como leche de almendras o de soja acompañada de unas tostadas de pan de semillas, o un bol de leche desnatada con avena (hidratos de lenta absorción).

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Almuerzo

Fruta o un puñado pequeño de frutos secos (nueces, almendras, avellanas, pistachos…)

Comida

Basada en carbohidratos solos o con verduras/hortalizas. Paella de verduras (sin tomar los mariscos y trozos de pescado y/o carne), legumbres (judías o lentejas sin embutidos) con una ensalada complementaria, un plato de pasta, al que puedes añadir tomate, cebolla, pimiento, brócoli… unas patatas asadas con unas verduritas.

Merienda

Fruta dulce, por ejemplo, plátano o mango, un pedazo de queso fresco, un yogur…

Cena

Proteína sí o sí: un filete de ternera, una pechuga de pollo a la plancha, un pescado al vapor…

Hay que recordar que puedes hacer los platos que más te gusten, controlando las grasas pero no la cantidad de alimentos. El único requisito que exige esta dieta es no mezclar en una misma comida alimentos de grupos diferentes pero teniendo en cuenta que, ninguno está excluido. En teoría, puedes perder 2 – 3 kilos semanales si la sigues acompañada de algo de ejercicio. Una opción a tener en cuenta pero de la que conviene conocer sus pros y contras.