Fruta verde o madura, ¿cuál es mejor?

fruta verde o madura diferencias

Cuando vamos al mercado o a nuestra tienda de confianza a comprar frutas para seguir con nuestra alimentación saludable, en muchas ocasiones nos vemos delante de un mismo cajón, con piezas de fruta muy diferentes entre sí, a pesar de ser del mismo tipo, debido a su grado de maduración. Es conocido por todos que cuando una fruta esta algo verde es que ha sido cogida sin estar demasiado madura. Su piel suele ser más blanda y su sabor es diferente. En cambio, cuando la fruta está completamente madura, su color se oscurece un poco más y se nota perfectamente.

La disyuntiva entre escoger fruta más o menos madura se lleva dando desde hace mucho tiempo, y a veces supone más una decisión propia por nuestro gusto que algo relacionado con nuestra salud o nuestras necesidades vitales. Pero evidentemente, el estado de madurez de la fruta también afecta a su sabor y a su contenido en nutrientes. Por norma general, las frutas más maduras suelen ser más dulces y apetitosas, gracias a que su contenido en fructosa se ha multiplicado. Esto es, sin embargo, solo uno de los beneficios de esperar a que la fruta madure. El comerla más verde también puede aportarnos muchas cosas.

como aprovechar la fruta madura

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¿Qué diferencias hay entre las frutas maduras y las frutas verdes?

El aumento de la fructosa, que no es más que una alternativa a la glucosa en las frutas, puede ser positivo siempre que se controle, ya que si tomamos demasiado fruta esa glucosa se puede acumular en nuestro cuerpo, convirtiéndose en grasa. Porque un exceso de fruta también nos puede engordar, aunque parezca mentira, sobre todo si es fruta ya muy madura, donde los niveles de fructosa se han elevado bastante. Si nos decantamos por la fruta madura, debemos tener en cuenta estos niveles de fructosa, para no pasarnos más de lo debido.



La fruta verde o poco madura cuenta también con otros beneficios, como el gran aporte en clorofila que nos ofrece, siendo este componente vital para que los nutrientes y vitaminas de la fruta se conserven y nos aporten mucho más al consumirla. La fruta madura, con el paso del tiempo, pierde buena parte de sus nutrientes debido a la oxidación. A cambio, debemos soportar un sabor algo menos dulce en la fruta, más duro y menos definido. En contraprestación, sus niveles de glucosa también son más bajos, y eso nos permitirá “abusar” un poco más de esta fruta.

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La fruta verde y la fruta madura se diferencian en estos pequeños detalles que, llevados al consumo diario, por ejemplo, pueden ser importantes a la hora de elegir entre una u otra. Por supuesto, también podemos buscar el equilibrio y tomar naranjas y limones ya maduros, por ejemplo, y comernos las manzanas y las peras cuando todavía están verdes, para conseguir los beneficios de uno y otro tipo de fruta. La fibra, otro de los componentes importantes dentro de estos alimentos, es muy similar tanto en fruta madura como en fruta algo más verde, así que aquí podemos escoger a nuestro gusto.

Por último, también tenemos que hablar de lo digestivas que pueden ser estas variedades, ya sean maduras o verdes, favoreciendo una buena digestión, algo que también hay que tener en cuenta a la hora de elegir qué tipo de fruta vamos a comer. Es cierto que la fruta más verde puede ser algo más indigesta en principio, precisamente por no estar madura del todo. Sin embargo, la fruta ya totalmente madura también tiene el inconveniente del alto contenido en fructosa, que muchas veces puede darnos una mala digestión cuando se fermenta en nuestro organismo. Es por ello que lo principal, más que elegir entre una y otra, es saber dónde está el límite indicado para disfrutar de la fruta: cuatro o cinco piezas diarias como máximo.